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Quintana Roo - México

El silencio “mordaz” que muestran los “flamantes” regidores del ayuntamiento de Othón P. Blanco, ante la corrupción que se vive en la “administración” de Otoniel Segovia es más que evidente.

Quienes callan conociendo la corrupción de casi todos los funcionarios y del presidente municipal, se convierten en alcahuetes, en tapadera de la corrupción.

La obligación de estos “papanatas” es denunciar cada evento… es su obligación por que ellos están próximos al corrupto..

No basta con recomendar y hacer videos desde los muros personales del Facebook para justificarse y demostrar que están trabajando. Que no se les olvide a los concejales que están para trabajar para la ciudadanía que los eligió.

Y es que el incendio del basurero municipal de la capital del estado, es la gota que ha derramado el vaso para evidenciar en manos de quién estamos?;
De un mediocre oportunista, con una corta preparación académica que se ha rodeado de una camarilla de mequetrefes y bandidos.

Cada uno de estos lacayos, ha demostrado su sed de riqueza inmediata, porque saben que jamás tendrán otra oportunidad como ésta.
Por esta razón, es difícil pensar que esta camarilla de cuatreros y corruptos abandone sus provechosas ventajas y beneficios.

Luego de más de un año como presidente municipal, Otoniel Segovia, ha demostrado ser un inepto para el cargo de presidente municipal; más de un año sin obra pública, sin acciones y es a todas luces evidente que solamente ha cambiado la situación económica de éste funcionario, pasándose por el “arco del triunfo” la austeridad que pregona el Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.

Lo más grave del asunto, es que se hace muy evidente que los concejales están “maiceados”, ya que ninguno de estos lo exhibe como lo que es: un verdadero pillo sinvergüenza.

Los presidentes municipales deben ser la base de la gobernabilidad en nuestra entidad, sin embargo la mayoría de los alcaldes han demostrado incapacidad para cumplir con esa responsabilidad de generar el desarrollo, crecimiento y bienestar de su pueblo, trascendental para que exista paz y tranquilidad entre la población.

Pero, todo eso se logra trabajando, gestionando recursos, programas que se necesitan para generar el progreso en sus municipios y lamentablemente la mayoría de estos funcionarios carecen de la vocación de servicio, de las capacidades intelectuales y de gestión para ejercer estos cargos que les fueron encomendados por los quintanarroenses.

Les gana más su ineptitud, irresponsabilidad y ambición que no les permite entender que se deben a la ciudadanía que los eligió.


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