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Quintana Roo - México

Haciendo uso de sus múltiples y deshonestos contactos, Alexander Zetina Aguiluz se ha convertido en el “ecocida” de Bacalar; en un verdadero peligro para la humanidad.

Como diputado tejió desde la Comisión de Ecología una maraña de complicidades desde las esferas más altas del poder, apadrinada, claro está, por su muy “querida” madrina política Elba Esther Gordillo.

El “cachorro Aguiluz” -como lo llamaban- consiguió los contratos necesarios para adjudicarse importantes predios en la zona “Paraíso Bacalar” donde ha rellenado con piedras y sascab una vasta zona de humedales, manglares, y estromatolitos. El “ecocida de bacalar” ha realizado atracos a la medida de su naciente carrera de estafador.

Bajo la sombra de la “maestra”, los gobernadores y encargados de despacho sabían de su entrañable relación –cercanísima; muy, muy cercana- con su “querida” Elba Esther Gordillo. Por eso nadie podía resistirse a dar lo que pidiera el cachorro de la maestra.

Al enorme irreparable e irreversible daño ambiental directo a los estromatolitos en la zona Paraíso Bacalar, habría que sumar el impacto a los humedales que resuspendería sedimentos y contaminantes, al cambiar la calidad del agua y la dinámica de la laguna.

La mortandad de la riqueza natural es grande y también el colapso de los corales sobrevivientes resultantes de la contaminación, el cambio de topografía y la hidrodinámica da la laguna.

Los estromatolitos son organismos que realizan fotosíntesis por su simbiosis con algas microscópicas lo que, con la resuspensión de partículas y metales pesados, los ahogarían o matarían. Este es el ecocidio que ha realizado Alexander Zetina Aguiluz para favorecer el negocio de bienes raíces que tiene con prestanombres y familiares.
(Primera entrega)


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