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Quintana Roo - México

Tres días han pasado ya sin que fallezca nadie por culpa del coronavirus en Lombardía, la región italiana que más ha sufrido la enfermedad. Las buenas noticias que llegan desde este territorio del norte del país donde se encuentra Bérgamo, el epicentro europeo inicial de la pandemia, son el mejor reflejo de la fase estable que, aparentemente, vive la Covid-19 en Italia. Mientras en España, Francia, Alemania o Rumanía se multiplican los nuevos brotes, obligando a imponer de nuevo restricciones en algunos casos, en la primera nación europea en verse avasallada por el coronavirus la enfermedad parece ahora mismo controlada. Eso es al menos lo que reflejan los datos oficiales, que registraron ayer 255 nuevos casos y 5 muertes, por lo que la cifra total de fallecidos es de 35.107.

En los últimos días la Policía ha puesto multas de hasta 1.000 euros a personas en diversas ciudades que no llevaban puesta la mascarilla donde era obligatorio utilizarla. La amplia cobertura mediática que han recibido las sanciones muestra la intención de que tengan un efecto persuasivo y ayuden a convencer a la población de que hay que seguir utilizando estas protecciones para evitar los contagios. En Roma y otras ciudades es habitual encontrarse con aglomeraciones nocturnas en las zonas de copas por la noche en las que casi nadie lleva puesta la mascarilla.

La buena buena marcha de la pandemia en Italia se refleja en los datos hospitalarios, pues hay hoy 735 pacientes ingresados y 44 en cuidados intensivos. De momento no se aprecian señales de rebrotes, de los que apenas informan las autoridades, y afortunadamente quedan en el recuerdo aquellas semanas de colapso sanitario durante la pasada primavera por culpa de la Covid-19. Pese a que esta situación invita al optimismo, algunos expertos no terminan de explicarse por qué en Italia, a diferencia de los países de su entorno, no surgen nuevos focos.

«Tal vez no estamos haciendo las pruebas a las personas apropiadas», comentó Andrea Cristanti, profesor de microbiología de la universidad de Padua y uno de los virólogos más respetados del país. «Los casos en España, Francia e Italia están aumentando y no creo que en Italia estemos haciendo nada especial. Hay que entender el motivo. Puede ser que no busquemos lo suficiente. No digo que no haya que tener esperanza, pero a los italianos les pido que tengan en consideración que el peligro no ha pasado», dijo Crisanti a la agencia Adnkronos. Ayer se realizaron 40.000 pruebas para detectar el patógeno.

Además de los posibles focos de contagio que se produzcan en los lugares de ocio nocturno, la mayor preocupación de las autoridades italianas son ahora mismo los casos importados de otros países. Por ello se está estudiando que todas las personas que lleguen de naciones en riesgo sean sometidas a pruebas rápidas de detección, que en 15 ó 20 minutos permitan saber si están o no contagiadas. El ministerio de Sanidad baraja la imposición de esta medida en los aeropuertos, mientras que el gobierno regional del Lacio ha pedido que sean sometidos a controles también los extranjeros que llegan en autobús, como ocurre con los inmigrantes rumanos.

Fuente: hoy.es


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