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Quintana Roo - México

 POR JUAN CARLOS BARRENA

POR JUAN CARLOS BARRENA

Aunque el curso escolar comienza ya en varios estados federados y una normalidad relativa ha retornado al comercio y la hostelería en Alemania, una gran mayoría de los ciudadanos de este país espera un próximo gran rebrote de la epidemia de coronavirus que obligará a un nuevo parón social y causará daños considerables a la economía nacional, según un sondeo del instituto demoscópico «Civey» que publica hoy el digital Spiegel Online. Más de cuatro de cada cinco consultados, un 82%, espera que este mismo año vuelvan a endurecerse las restricciones dictadas para combatir la pandemia. Un 32% cuenta con ello «en cualquier caso» y un 50% con que «probablemente» tendrá lugar. Poco más de uno de cada diez consultados es optimista y no espera que vuelvan a activarse las restricciones más severas.

Práctica unanimidad entre los alemanes existe a la hora de valorar las consecuencias financieras para el país de un nuevo parón del sistema económico. Un 88% considera que en ese caso la situación económica de Alemania empeoraría y más de la mitad, un 52%, que las consecuencias de ese cierre serían «muy negativas». Solo un 6% estima que no tendría efectos y un 5% piensa incluso que estos serían positivos. Estos últimos resultados parten de la pregunta sobre «un nuevo endurecimiento de las restricciones por el coronavirus», es decir, medidas más severas aun que las dictadas en la primera fase de la pandemia. Menos pesimistas se muestran los ciudadanos de este país en lo que se refiere a las consecuencias para la situación financiera personal si se produce un nuevo gran rebrote de Covid-19 que obligue a endurecer de nuevo las medidas restrictivas. Solo un 30% de los consultados esperan consecuencias negativas para sus economías familiares o individuales. Un 62% está convencido de que no tendrá efectos para su situación financiera y un 3% espera incluso beneficiarse financieramente.

Al menos 9 jóvenes estudiantes que participaban en un viaje de fin de colegio tras acabar el COU alemán se encontraban infectados de Covid-19 a su regreso de Croacia, según las autoridades del distrito germano de Göppingen. El viaje de fin de curso había sido organizado por una empresa turística especializada de Hamburgo y al parecer contaba con participantes de otros distritos y estados federados alemanes. Las autoridades se encuentran a la espera del resultados de los test realizados al resto de los jóvenes y no descartan que aumente el número de infectados. Los estudiantes de Göppingen mostraron los primeros síntomas de la enfermedad en el viaje de retorno a Alemania. A los 18 miembros de ese grupo y unas 50 personas de contacto les ha sido ordenada cuarentena domiciliaria por las autoridades sanitarias. El jefe del departamento de sanidad de Göppingen, Heinz Pöhler, comentó que se están registrando numerosos contagios entre aquellas personas que retornan a Alemania de países de los Balcanes.

Numerosas empresas alemanas, también en la industria, continuarán apostando por el teletrabajo una vez superada la epidemia de coronavirus. Antes de la pandemia trabajaban parcialmente desde sus domicilios en el sector manufacturero, entre otras en las industrias de maquinaria, química y automóvil, tan solo algunos empleados de una de cada cuatro empresas. Actualmente son casi el 50%, según un análisis del Centro Europeo de Estudios Económicos (ZEW). Un 37% de las empresas proyectan institucionalizar el teletrabajo una vez superada la epidemia de Covid-19. El ZEW consultó para su estudio a 1.765 empresas.

La sanidad británica pagó decenas de millones por mascarillas que no son seguras

 POR iñigo gurruchaga

POR IÑIGO GURRUCHAGA

El Gobierno británico gastó al menos 160 millones de euros en mascarillas médicas, del tipo FPP2, que son inseguras, porque se ajustan con gomas en torno a las orejas en lugar de un lazo en la parte trasera de la cabeza. La información de ‘The Times’ ilustra los errores cometidos en contratos acordados para el suministro de material sanitario y equipos de protección individual en las semanas de carencia en el mercado mundial.

La organización benéfica Good Law Project (proyecto leyes buenas), promovida por el abogado Jo Maugham, ha pedido una revisión judicial de tres de los contratos que el Gobierno adjudicó sin el procedimiento convencional de concurso público, dada la necesidad urgente de los equipos. El contrato de las mascarillas, que es de un total de alrededor de 275 millones, revela en el mejor de los casos el desconocimiento e improvisación del Gobierno.

El contrato de suministro se acordó inicialmente con una empresa con un capital de 100 euros, formada por un asesor de la ministra de Comercio y su esposa. El asesor pidió que se firmase con otra compañía familiar de unos asociados porque la suya no tenía «infraestructura para transacciones internacionales». La finalmente contratada se dedica a la gestión de inversiones financieras. Su fundador afirma a ‘The Times’ que inicialmente el Gobierno pidió máscaras con sujeción en las orejas.

Maugham centra su pesquisa judicial en otros dos contratos de suministro de equipos, uno a una empresa de control de plagas y otro a una de confitería. En otro litigio, el grupo intenta que el Gobierno explique por qué aplicó también el procedimiento de urgencia sin concurso para adjudicar un contrato de demoscopia por cerca de un millón de euros a una empresa de profesionales asociados anteriormente a Dominic Cummings, gurú de Boris Johnson y reconocido alquimista de la política basada en encuestas.RUSIA

La distensión de los moscovitas obliga a las autoridades a reforzar el control sobre el uso de la mascarilla

 POR rafael m. mañueco

POR RAFAEL M. MAÑUECO

La Policía de Moscú lleva varios días efectuando redadas en el transporte público para multar a quienes no llevan mascarillas ni guantes. La sanción por incumplir la norma dictada por las autoridades para evitar la propagación del COVID-19 asciende a 5.000 rublos (unos 60 euros). El órgano de control Rospotrebnadzor ha endurecido también las inspecciones en tiendas y centros comerciales, en donde las multas pueden imponerse, no sólo a los clientes infractores, sino también a los empleados del establecimiento.

Según el Departamento de Transporte Público del Ayuntamiento de la capital, el mayor número de comprobaciones se está llevando a cabo en el metro, al ser el medio más utilizado para los traslados por la ciudad. También en las tiendas de alimentación, que son las más concurridas habitualmente, asegura el subdirector de la oficina del Gobierno municipal, Alexéi Nemeriuk.

Según sus palabras, «muchos comercios estaban dejando de cumplir gradualmente los requisitos de Rospotrebnadzor y el decreto del alcalde. Así no puede ser». En declaraciones a la radio Eco de Moscú, Nemeriuk recordó que «los dependientes de las tiendas están obligados a no atender a los clientes si no van provistos de mascarilla y guantes».

Desde que se decretó la obligación de utilizar mascarilla y guantes, la suma total de las multas impuestas asciende a 210 millones de rublos (dos millones y medio de euros), sostienen fuentes municipales. Solamente en lo referente al transporte público, han sido sancionados 40.000 usuarios. Los controles se intensificaron con la llegada del mes de agosto.

El alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, advirtió ayer que «la obligación de utilizar mascarilla y otras restricciones vinculadas al coronavirus seguirán vigentes en la capital durante varios meses más». Al mismo tiempo, el Municipio moscovita descarta que se vaya a tener que recurrir otra vez al confinamiento domiciliario de la población, ya que no se espera, por el momento, un empeoramiento significativo de la situación epidemiológica.

En la capital rusa, que tiene 12 millones de habitantes, desde el miércoles se han registrado 684 nuevos contagios por COVID-19, tres menos que el día anterior. Se mantiene así la tendencia descendente de los últimos cuatro días. El total de infectados en Moscú se sitúa actualmente en 245.468, de los que 186.223 se curaron. La primera ciudad del país anota además 13 nuevos fallecimientos, dos menos que el día anterior. Alcanza así la cantidad total de 4.534 decesos y 54.711 casos activos.

En el conjunto de Rusia, sin embargo, la situación empeora. Desde ayer miércoles, se han registrado 5.267 nuevos positivos, 63 más que el día anterior. El total de contagios se eleva así a 871.894. De ellos, superaron la enfermedad 676.357 pacientes. Se han contabilizado además 116 nuevas muertes, 23 menos que el día anterior, y el total se sitúa en 14.606 fallecimientos. Sigue habiendo, por tanto, 180.931 casos activos.

Fuente: hoy


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