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Quintana Roo - México

Comienza este miércoles un capítulo muy controvertido de la Justicia Especial para la Paz. El senador Pablo Catatumbo, ex integrante del Secretariado de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) y comandante del Bloque Occidental, uno de los más poderosos en su día, será el primero en comparecer ante los magistrados para contar la verdad acerca del “Reclutamiento y utilización de niñas y niños en el conflicto armado”.

El caso 07 del tribunal creado en las negociaciones de paz de la citada guerrilla y el gobierno de Juan Manuel Santos, deberá sacar a la luz la política de alistamiento de niños que llevaron a cabo durante decenios. Pero no será fácil que acepten el crimen de les humanidad que cometieron, si nos atenemos a las manifestaciones del grupo parlamentario de las FARC.

Sandra Ramírez, que fue la mujer de alias Tirofijo, el fundador de la banda terrorista, y ahora vicepresidenta segunda del Senado, ha negado que engrosaran sus filas con niños en contra de su voluntad o que se tratara de una decisión de la cúpula.

En el mismo sentido se ha pronunciado el Presidente del partido FARC (Fuerza Alternativa del común) y ex jefe máximo de la guerrilla. Todo lo que acepta es que algunos comandantes desobedecieran órdenes superiores e incorporaran menores de edad a la fuerza.

Pero los hechos acopiados durante años de conflicto armado y los testimonios de habitantes de sus zonas de influencia así como ex subversivos, les contradicen. Bastaría con recordar la muerte de 74 adolescentes, algunos de 14 años, en la Operación Berlín. El 18 de noviembre del 2000, el Ejército abatió a decenas de guerrilleros de la columna móvil “Arturo Cruz”, sin saber que, además de adultos, daban de baja a niños.

La Fiscalía General de la Nación, por su parte, envió a la JEP un voluminoso informe sobre “la vinculación y utilización” de menores en la FARC y los cifra en 5.252 los que incorporaron. De ellos, 1.790 eran mujeres. Entre los reclutados, la edad más frecuente fueron los 14 años, si bien hallaron 910 casos de pequeños que tenían de 10 a 14 años.

Este diario ha conocido un sinnúmero de menores guerrilleros a lo largo de los años, así como subversivos que admitían que comenzaron en la organización armada sin haber cumplido los 15 años. Incluso durante el fallido proceso de paz que encabezó el entonces presidente Andrés Pastrana, las FARC no hacía esfuerzo alguno en ocultarlo. A cinco kilómetros de La Macarena, uno de los municipios que el gobierno desmilitarizó para entregárselos a las FARC como condición para entablar diálogos, existía un campamento de entrenamiento para unos 800 guerrilleros, adolescentes en su mayoría.

También han sido incontables las denuncias de gentes del campo que debían mandar a sus hijos a la ciudad para que no les reclutaran puesto que obligaban a entregar a uno menor de edad. Ni decir de los chicos que lograron escapar a riesgo de sus vidas, puesto que era norma fusilar a los que capturaran en un intento de fuga.

Tampoco parecen prestos, el menos en principio, a reconocer que abusaban sexualmente de las niñas que alistaban. Sin olvidar el aluvión de pruebas en poder de la Justicia sobre los abortos que obligaban a practicar a las guerrilleras que quedaban embarazadas.

Fuente: elmundo


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