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Quintana Roo - México

Diez días. Es el plazo urgente establecido por Juan Guaidó, presidente encargado de Venezuela, para alcanzar un pacto unitario entre los lideres opositores que enfrente a la “farsa electoral chavista” del 6 de diciembre. “No pido obediencia ciega ni unanimidad, pero sí disposición y humildad para escucharnos, para ceder en cuanto sea estratégico ceder, para arriesgar lo que sea inevitable arriesgar y así construir una ruta común para liberar y salvar a Venezuela“, retó Guaidó en su mensaje al país.

Uno de los principales objetivos es poner en marcha un “mecanismo nacional e internacional de participación masiva ciudadana”, ademas de retomar una “agenda de acción y movilización nacional e internacional para lograr la actuación necesaria de la Fuerza Armada, de la comunidad internacional y de cada uno de los aliados”.

El periodo constitucional de la Asamblea Nacional (AN) termina el 5 de enero, por lo que el régimen bolivariano ha diseñado un callejón sin salida aparente para tomar de forma fraudulenta el único poder que hoy no tiene en sus manos. Entre las propuestas que se ha discutido se encuentra la celebración de un referéndum al margen del Gobierno. Según la encuestadora Delphos, Guaidó mantiene una aprobación nacional del 40%.

El presidente del Parlamento democrático citó a los principales dirigentes opositores, incluidos los que se han distanciado de él. El plan que prepara su equipo será discutido con cada uno de ellos, comenzando por quienes conforman el G-4 de la Unidad Democrática: Julio Borges, coordinador de Primero Justicia (PJ); Henry Ramos Allup, secretario general de Acción Democrática (AD); Manuel Rosales, fundador de Un Nuevo Tiempo (UNT) y Leopoldo López, líder de Voluntad Popular (VP), el partido en el que milita Guaidó. López, refugiado en la Embajada de España en Caracas, ejerce un papel central en el gabinete de la Presidencia encargada.

Guaidó también cito a Andrés Velásquez, líder de La Causa R; a la diputada Delsa Solórzano, quien encabeza Encuentro Ciudadano, y a Roberto Enríquez, presidente nacional de la democristiana Copei, asilado en la Embajada de Chile desde 2017. Los tres han suscrito el acuerdo entre 27 partidos para no participar en el 6-D.

En la lista de líderes también aparece Henrique Capriles, quien ha criticado sin cortapisas a la dirigencia opositora en los últimos tiempos. El ex candidato presidencial aboga por usar el 6-D para demostrar la fuerza opositora, lo que le acerca a la tesis expuesta por la Iglesia Católica, quien exige una respuesta más allá de la abstención, incluso votando contra Maduro en las urnas.

Y por último la lista la culminan María Corina Machado y Antonio Ledezma, cuyas tesis radicales les separaron hace tiempo de la Unidad Democrática. Vente Venezuela, el partido de Machado, ha respondido de antemano en su cuenta de Twitter, apostando por una intervención militar como única solución para el país.

“Ha llegado el momento decisivo para que todos los liderazgos nacionales asumamos la responsabilidad que todos tenemos en este contexto duro que replantea necesariamente el tablero”, añadió Guaidó.

Y tan duro: las “elecciones más democráticas de la Historia”, como las denomina el Gobierno bolivariano, se realizarán con los principales partidos de la oposición intervenidos; con sus líderes inhabilitados, perseguidos o encarcelados; con un Consejo Nacional Electoral (CNE) a las órdenes del Palacio de Miraflores y con el tradicional ventajismo chavista perfeccionado hasta el último detalle.

Fuente: elmundo


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