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Quintana Roo - México

El 28 de junio, cuando manifestantes del grupo Black Lives Matter (Las Vidas Negras Importan) pasaban por delante de su casa en la ciudad de St. Louis, Mark y Patricia McCloskey se pusieron en el jardín a apuntarles, respectivamente, con un rifle y con una pistola. El incidente, que fue grabado en vídeo desde los teléfonos móviles de los manifestantes, ha valido a los McCloskey ser procesados por un presunto delito de amenazas. Pero también les abrió las puertas del mayor evento de la campaña electoral: la Convención del Partido Republicano.

“Hace unas semanas probablemente nos vieron defendiendo nuestro hogar de una masa de manifestantes que se abalanzaba sobre nuestra casa”, dijo Mark. “Lo que nos pasó a nosotros puede fácilmente pasarles a cualquiera de ustedes”, continuó Patricia. “Parece que los demócratas no quieren proteger a los ciudadanos honrados de los delincuentes, sino a los delincuentes de los ciudadanos honrados”, continuó él, antes de añadir: “Ése es el partido de Joe Biden”. A cambio, “el presidente Trump defenderá el derecho de todo estadounidense, otorgado por Dios, a defender sus hogares y sus familias”.

El mensaje de los McCloskey resume el tono de la primera jornada de la Convención Republicana. Es una repetición, solo que a mayor escala, del discurso de aceptación de la candidatura republicana que Donald Trump dio en la Convención de 2016, y del que pronunció el 1 de junio mientras los antidisturbios limpiaban la calle frente a la Casa Blanca para que él se pudiera hacer una foto con una Biblia frente a la Iglesia de St. John’s. “Yo soy el candidato de la ley y el orden”, dijo Trump el 21 de julio de 2016. “Yo soy vuestro presidente de la ley y el orden”, repitió el 1 de junio de 2020.

A Trump le dio excelentes resultados entonces. Y puede volvérselos a dar ahora. A fin de cuentas, la retórica de estas elecciones es una repetición, pero exagerada, de la de 2016. Si hace cuatro años Hillary Clinton dijo “seré presidenta de los que me voten y de los que no”, hace justo cuatro días Joe Biden declaró que “aunque sea el candidato demócrata, seré el presidente estadounidense”. El resultado de aquellos comicios es de sobra conocido.

VIOLENCIA

El intento de capitalizar las tensiones raciales por parte de Donald Trump no solo obedece a su instinto político y a su ideología sino, también, al hecho de que Estados Unidos está viviendo la mayor oleada de violencia entre la minoría negra, que supone alrededor del 13,4% de la población, y la mayoría blanca, que acumula en torno al 76,3%. Desde la muerte por estrangulamiento del afroamericano George Floyd en mayo, el país ha vivido en un estado permanente de tensión, manifestaciones y saqueos, que han causado cerca de 40 muertos.

El Partido Demócrata, que lleva seis décadas defendiendo a la minoría negra (antes fue el partido de los supremacistas blancos, y el del Sur durante la Guerra de Secesión que partió al país en dos por, precisamente, la esclavitud), se ha alineado, con el respaldo de la mayor parte de los medios de comunicación, con grupos como Black Lives Matter, que defienden lo que para unos es de justicia y lo que para otros es solamente caos, anarquía y destrucción. Así lo dejó claro el empresario de origen cubano Maximo Alvarez, que afirmó que “Trump está luchando contra las fuerzas del anarquismo y el comunismo”.

La retórica guerracivilista se extendió por toda la primera jornada de la Convención. El hijo de Donald Trump, Don ‘junior’, habló de “disturbios, saqueo y vandalismo”, y se refirió a Joe Biden como “el Monstruo del Lago Ness del pantano”, que es como Trump se refiere a la capital estadounidense. Su ex amante y ahora novia, Kimberly Guifoye, hizo gala de una potencia vocal impresionante cuando gritó frases del estilo “no dejéis que los demócratas y sus camaradas socialistas os conquisten. No les dejéis que os pisen. No les dejéis que destruyan vuestras familias, vuestras vidas, y vuestro futuro”.

Guilfoye – hija de puertorriqueños y emparejada con Don ‘junior’, un multimillonario hijo de una checa y un estadounidense – hizo un llamativo llamamiento contra “las élites cosmopolitas”. Ese nacionalismo se orientó, sobre todo, contra China, con frases como el calificativo de “Pekín Joe”, dado por Donald Trump ‘junior’ a Biden, y en la referencia de la ex embajadora en la ONU Nikki Haley, que aspira a la presidencia en 2024, del coronavirus como “un regalo de la China comunista”.

Mark y Patricia McCloskey durante su intervención en la Convención Repubicana.
Mark y Patricia McCloskey durante su intervención en la Convención Repubicana.REUTERS

Toda esa artillería verbal se entremezcló con anuncios con música y producción propia de una película de acción, y contó, además, con la intervención del propio Trump con un grupo de “rehenes” que dijo haber liberado. En realidad, había de todo. Desde rehenes del Estado Islámico hasta un pastor protestante que había sido encarcelado en Turquía, pero no secuestrado por nadie. Fue un momento que Trump aprovechó para elogiar al autocrático presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, del que dijo que “ha sido muy bueno”. Se trató de una súbita ruptura con el tono nacionalista y aislacionista de la noche y, precisamente, hacia un líder que se supone que no refleja los valores de Estados Unidos.

En medio de esa artillería verbal, el coronavirus pasó bastante desapercibido, aunque Donald ‘junior’ elogió la “rapidez” de la respuesta de su padre en el día en que, según algunas organizaciones, EEUU alcanzó los 180.000 muertos por la pandemia. También pasó desapercibido el intento de cerrar la jornada con un aire de esperanza y reconciliación. Ésa fue la tarea del único senador republicano negro, Tim Scott, que es el primer afroamericano de ese partido en esa cámara del Legislativo en tres décadas y media. Scott celebró cómo su familia pasó “del algodón [un cultivo que se asocia en EEUU a la esclavitud] al Congreso en una generación” y enfatizó que “los votantes no me votaron por el color de mi piel, sino por mi carácter”.

Fuente: elmundo


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