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Quintana Roo - México

Si uno se daba una vuelta el mes pasado por las oficinas del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, todos los funcionarios estaban atentos a lo que ocurría a miles de kilómetros, en Milwaukee (EEUU), donde se celebraba el cierre de la Convención Nacional del Partido Demócrata. Allí, Joe Biden se convirtió oficialmente en el candidato de su partido para las elecciones presidenciales de noviembre en Estados Unidos. “Si gana podría retomar el legado de Barack Obama, que al menos era alguien con el que se podía dialogar”, soltó un funcionario de Pekín.

Otro empleado del ministerio, encargado habitualmente de hacer de enlace con los medios extranjeros, no quiso responder directamente a la pregunta sobre si Pekín quiere que Biden sea el próximo presidente que ocupe el Despacho Oval de la Casa Blanca. “Lo único seguro es que la relación con Donald Trump es insostenible. Ha inundado Estados Unidos de un fuerte sentimiento antichino gracias a sus discursos agresivos y sobreactuados contra nosotros. Además, no para de provocarnos con sus sanciones, su intromisión en nuestros asuntos internos [en referencia a la situación de Hong Kong y Taiwan] y los movimientos de sus militares en el Mar del Sur de China. Parece que lo que quiere es una guerra”, sostiene el funcionario.

Lo cierto es que muchos en el gigante asiático se preguntan si habrá un cambio en la dirección y el tono entre las dos potencias mundiales si Joe Biden gana las elecciones. Algunos medios estatales chinos, que ejercen como portavoces del Partido Comunista, ya han descrito al candidato demócrata como un político “más suave”.

Según el tabloide Global Times: “Si Biden gana, Estados Unidos seguirá siendo duro con China. Pero tácticamente, el enfoque de Estados Unidos sería más predecible y Biden es mucho más fácil de tratar que Trump”. Este diario señala que los demócratas presionarían a China a través de enfoques multilaterales y preferirían “exagerar los problemas sobre las diferencias ideológicas, lo que significa que las dos principales potencias seguirán chocando en temas como Xinjiang, Tíbet y Hong Kong”.

POSIBLES PUNTOS EN COMÚN: CAMBIO CLIMÁTICO, IRÁN

En opinión de Li Haidong, profesor del Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad de Asuntos Exteriores de China, el candidato demócrata es “definitivamente más fácil de tratar”. Li cree que si “Biden gana y repara el daño causado por Trump, China y Estados Unidos podrían al menos tener más razones para dialogar y cooperar, como esfuerzos conjuntos para enfrentar el cambio climático y resolver el problema nuclear iraní”. Para Lü Xiang, investigador de la Academia China de Ciencias Sociales en Pekín, las negociaciones sobre el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP) y la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (TTIP) “podrían reiniciarse muy pronto si Biden asume el cargo”.

Hace un par de semanas, William R. Evanina, máximo funcionario de la comunidad de Inteligencia de Estados Unidos, que supervisa la seguridad de las elecciones, dijo en un comunicado que los líderes de China prefieren que Trump, a quien consideran impredecible, deje el cargo. En esa misma línea, el asesor comercial de la Casa Blanca, Peter Navarro, afirmó que ahora China está “poniendo su apuesta detrás de Joe Biden, y van a esperar hasta después de las elecciones para futuras negociaciones comerciales”. Unas declaraciones a las que respondió el embajador chino en Estados Unidos, Cui Tiankai, que durante un seminario con una veintena de académicos estadounidenses aseguró que su país “no perderá el tiempo esperando el resultado de las elecciones” y que están listos para trabajar “con la actual administración para resolver los problemas que tensan las relaciones bilaterales”.

La realidad es que hay un pequeño optimismo de algunos en China ante una posible victoria electoral del ex vicepresidente de Barack Obama. Pese a que la última postura que ha mantenido el candidato demócrata sobre el gigante asiático fue acusar a Trump en la convención de su partido de “fanfarronear” y de ser “débil con China”. Fue la única referencia que hizo al país asiático durante su discurso.

Esa pequeña mención provocó que diarios chinos aplaudieran que “Biden pareció no caer en la trampa que le tendió el presidente Trump de ser duro contra China”. Aunque en Pekín no ha hecho ninguna gracia que la plataforma del programa del Partido Demócrata eliminara el principio de “una sola China”. “Los demócratas están comprometidos con la Ley de Relaciones de Taiwan y continuarán apoyando una resolución pacífica de los problemas a través del Estrecho de acuerdo con los deseos y mejores intereses del pueblo de Taiwan”, reza el documento. Para China, la isla sigue siendo una de sus provincias.

A principios de este año, Biden escribió un artículo en la revista Foreign Affairs en el que contaba que “Estados Unidos debe ponerse duro con China. Si China se sale con la suya, seguirá robando a Estados Unidos y a las empresas estadounidenses su tecnología y propiedad intelectual. La forma más eficaz de enfrentar este desafío es construir un frente unido de aliados y socios de Estados Unidos para enfrentar los comportamientos abusivos y las violaciones de los derechos humanos de China, incluso mientras buscamos cooperar con Pekín en cuestiones donde convergen nuestros intereses, como el cambio climático, la no proliferación y la seguridad sanitaria mundial”.

En el periódico Los Angeles Times, los analistas económicos y de política internacional, Don Lee y Tracy Wilkinson, explican que una administración de Biden puede terminar más cerca del enfoque de línea dura de Trump que de la estrategia menos confrontativa del presidente Obama. “Exteriormente, es poco probable que Biden persiga el tipo de romance hiperentusiasta y efusivo que Trump buscó inicialmente con el presidente de China, Xi Jinping, ni participará en los tuits enojados y las amenazas bélicas contra China que siguieron. Biden buscará trabajar con otras naciones, en lugar de buscar peleas con aliados o tomar acciones unilaterales como las que han marcado la presidencia de Trump”, dicen en el artículo.

Para Evan Medeiros, profesor de relaciones con China en la Universidad de Georgetown y funcionario del Consejo de Seguridad Nacional en la administración Obama, un “futuro presidente Biden probablemente se mantendrá firme en los asuntos de seguridad que involucran a China, aunque no en los mismos términos ideológicos que tiene la administración Trump”.

El 25 de agosto, en un comunicado de la campaña demócrata, el portavoz Andrew Bates aseguraba que la opresión del gobierno chino contra los musulmanes uigures y otras minorías étnicas en la región noroeste de Xinjiang es un “genocidio” y que Joe Biden “se opone a ello en los términos más enérgicos”. En palabras de Bates: “Si la administración Trump realmente elige llamar a esto por lo que es, como ya hizo Joe Biden, la pregunta urgente es qué hará Donald Trump para tomar medidas. También debe disculparse por tolerar este horrible trato a los uigures”.

TRUMP Y EL VOTO ANTICHINO

El presidente Trump, para atraer a ese voto antichino que tanto ha cultivado estos últimos meses, aseguró hace un mes que China quiere que su rival demócrata gane las elecciones y aseguró que si eso sucede Pekín “sería dueño de nuestro país”. Después, Trump siguió esa línea en su cuenta de Twitter: “Los medios de comunicación estatales chinos y los líderes de China quieren que Biden gane las elecciones en Estados Unidos. Si esto sucediera (lo cual no sucederá), China sería dueña de nuestro país, y nuestros mercados bursátiles que establecen récords literalmente harían CRASH”.

A medida que se acerca la fecha electoral, la administración de Trump está endureciendo la retórica y las medidas contra el gigante asiático. Cada día, nuevos frentes se abren entre las dos potencias y viejos frentes se complican. El escenario se parece cada vez más a una nueva Guerra Fría que se dispara por varios campos: ya sea en el terreno militar con la disputa en el Mar del Sur de China; el político por la nueva ley de seguridad en Hong Kong con la que Pekín pretende acabar con la autonomía de la ex colonia; el diplomático con las repetidas sanciones de Washington a funcionarios chinos; la pelea por la narrativa vírica de la pandemia; o la disputa en el ciberespacio con el veto de Estados Unidos a TikTok y la denuncia de la aplicación china contra Trump por impedir sus operaciones.

Algunos medios estadounidenses mantienen la idea de que Washington cree que los líderes chinos prefieren sin duda a Biden como próximo presidente. Aunque, tirando de hemeroteca, no parece que las relaciones puedan ir mejor si uno recoge las opiniones que ha expresado Biden sobre China.

Sobre Hong Kong: “La nueva ley de seguridad nacional de Pekín, promulgada en secreto y de amplio alcance, ya está dando un golpe mortal a las libertades y la autonomía que distinguen a Hong Kong del resto de China”. Sobre la economía: “Prometo prohibir que las empresas estadounidenses apoyen el estado de vigilancia del Partido Comunista Chino. También prometo imponer sanciones económicas rápidas en el caso de que Pekín intente silenciar a los ciudadanos, empresas e instituciones estadounidenses por ejercer sus derechos de la Primera Enmienda”.

Fuente: elmundo


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