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Quintana Roo - México

Por institución, el Consejo de la Judicatura Federal tendrá el mayor porcentaje de ese total, con 45%, seguido de la Función Pública, con 33.6%. Combatir la impunidad y el abuso serán dos ejes.

El presidente Andrés Manuel López Obrador ha puesto como uno de los principales ejes de su gobierno acabar con la corrupción. En esa línea, el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) para 2021 contempla para esta labor un monto de 3,315.8 millones de pesos —considerando las bolsas correspondientes al Ejecutivo federal y a los organismos autónomos—, lo que significa alrededor de9 millones 084,222 pesos por día, aproximadamente.

Si bien el monto total representa una disminución de 68.1% respecto de lo destinado en 2018, en el último año del sexenio de Enrique Peña Nieto, esta es la primera vez que el Anexo Transversal Anticorrupción (ATA) se acompaña de una metodología para seguir la ruta de estos recursos y ver si son eficaces para el combate a la corrupción.

“Es un trabajo más elaborado, más metodológico, en el que lo que se buscaba era que, lejos de que fuera importante (hablar) de miles de millones de pesos, no fuera una simulación”, dice Miguel Ángel Santibáñez, de Ethos Laboratorio de Políticas Públicas.

El especialista señala que este anexo es totalmente diferente al de 2018, pues aunque se desglosaron los recursos para dependencias y programas, no hubo una metodología que identificara por qué se estaba dando ese presupuesto, aunado a que no hubo forma de verificar cómo se había gastado.

Aquella ocasión fue la primera en la que se incluyó este anexo en el Presupuesto de Egresos, pero no fue posible conocer los resultados. Con la llegada de la nueva administración, se dejó de presentar en 2019 y 2020. Fue hasta la propuesta para 2021 que se volvió a incluir este desglose, gracias al impulso de actores públicos como la organización civil Ethos.

Santibáñez sostiene que el ATA es una herramienta útil para dar seguimiento a los recursos destinados a combatir la corrupción, vincularlos a los objetivos deseados y, posteriormente, poder verificar si dieron resultados.

“No significa que entre más recursos o menos recursos se está combatiendo más o menos la corrupción, sino que ciudadanía, academia y el mismo gobierno tengan claro cuántos recursos se están identificando como combate a la corrupción, y después vendrá la parte de ver los resultados que se están teniendo, si el presupuesto que las dependencias están destinando al combate a la corrupción es redituable”, afirma.

Fuente: politica.expansion


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