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Quintana Roo - México

Alemania se suma a las restricciones impuestas en otros países de su entorno ante el aumento exponencial de infecciones por Covid-19 registrado en las ultimas semanas. Con 15.000 nuevos casos en las últimas 24 horas, el mayor pico dibujado por la curva de la pandemia desde su estallido en primavera, las autoridades alemanas han decidido finalmente este miércoles adoptar las medidas que por sus consecuencias sociales y económicas intentaron evitar en esta segunda ola, un nuevo cerrojazo.

“Las medidas que hemos acordado son duras, pero imprescindibles para evitar el estado de emergencia sanitaria nacional”, ha declarado la canciller, Angela Merkel, tras la conferencia telemática celebrada este miércoles con los jefes de los gobiernos regionales. Todos, pese a que la incidencia de la pandemia es muy desigual, secundaron por unanimidad sus propuestas. Primero se habló de salvar las Navidades, “para que las familias y amigos puedan verse y celebrar esas fiestas aun cuando el coronavirus siga ahí”. Luego, de la necesidad de evitar el colapso del sistema sanitario, pues aunque su capacidad no está actualmente en entredicho, el número de ingresados en cuidados intensivos por coronavirus se ha duplicado en la última semana y con ellos el de personas que requieren respiración asistida.

Y también hay que intervenir con determinación ahora porque “debemos poner a salvo el conjunto de la infraestructura nacional”, ha señalado la canciller, que explicó que los contagios avanzan tan rápidamente y de una manera tan transversal que el rastreo ha dejado de ser el instrumento de control de la pandemia. Según sus datos, el 75% de las nuevas infecciones “no se sabe de dónde vienen” y de las que sí se conoce el origen no pueden rastrearse ni la mitad. Faltan rastreadores. Los servicios de control de la pandemia están al límite y en algunos casos ese límite ya ha sido superado.

“Este virus no permite la negociación. Hay que echar el cierre aunque sea parcial y, para romper la cadena de contagios por un tiempo superior al de cuarentena, digamos tres semanas”, advirtió la víspera de la ronda de conversaciones de Merkel con los primeros ministros regionales Christian Drosten, jefe de Virología del hospital berlinés Charité, y una de las voces más reconocidas en este país.

Y no han sido tres sino cuatro, del lunes 2 de noviembre hasta finales de mes, las que Merkel ha logrado consensuar con los Länder en una reunión de seis horas que ha seguido, también desde la distancia, el ministro de Sanidad, Jens Spahn, en cuarentena por coronavirus.

PROHIBIDOS LOS DESPLAZAMIENTOS TURÍSTICOS

En noviembre cerrarán en todo el país bares, discotecas y restaurantes salvo el servicio de comida para llevar. Quedan prohibidos los grandes eventos privados y, para evitar al máximo la movilidad, los hoteles sólo podrán aceptar como huéspedes a quienes viajen por fuerza mayor. Se prohíben expresamente los desplazamientos turísticos nacionales y se desaconsejan las visitas a familiares e incluso excursiones durante el día.

Cines, teatros, gimnasios, piscinas, centros de belleza, excepto peluquerías y estudios de tatuaje, entre otros, deberán hibernar y las reuniones en público solo serán posibles con un máximo de 10 personas que convivan en hasta dos hogares.

Todas estas nuevas medidas serán vinculantes y su incumplimiento podrá ser sancionado por las autoridades regionales, a las que compete su aplicación.

Merkel ha destacado que los científicos aseguran que para retomar el control perdido de la pandemia habría que reducir los contactos un 75%, de ahí que todas las medidas adoptadas incidan en los campos donde se produce la mayor parte de los contactos: la vida social y de ocio.

“No han sido decisiones al azar. Responden a prioridades políticas. Nuestro objetivo común es romper la cadena de contactos sin provocar daños mayores a la economía y a la vida de las familias, por lo que comercios, colegios y guarderías seguirán abiertos”, ha declarado la canciller en rueda de prensa posterior a su reunión con los Länder.

ASUMIR EL 75% DE LAS PÉRDIDAS

En ella anunció que para minimizar las consecuencias económicas de este nuevo paréntesis, los ministros de Finanzas, Olaf Scholz, y de Economía, Peter Altmaier, presentarán la semana próxima un paquete de ayudas a las pequeñas y medianas empresas. Se les ha prometido asumir el 75% de las pérdidas derivadas del cierre. Para las empresas con más de 50 empleados, Scholz y Altmaier, aplicarán la normativa europea.

Alemania ha registrado hasta ahora 464.239 casos de coronavirus y 10.183 fallecimientos, según los últimos datos del Instituto Robert Koch (RKI), ente nacional para el control de enfermedades infecciones y al que compete la observancia de la pandemia.

“En relación con otros países, nuestras cifras siguen siendo bajas, pero si no se adoptan medidas drásticas ahora, la situación se nos irá de la manos”, sostiene Drosten.

Y es en esa dirección hacia la que apunta la curva. El martes, el número de infecciones por cada 100.000 habitantes en los últimos siete días era de 99,1, el doble de los reportados hace una semana. De seguir así, Alemania podría llegar a finales de semana a los 20.000 nuevos contagios diarios y esa era la marca que la canciller quería evitar de cara a las Navidades. “La alternativa a 20.000 casos diarios es cerrojazo a cal y canto total”, dijo la canciller hace sólo diez días.

La ratio que se fijó Alemania para activar las alarmas del Covid-19 es de 50 nuevos casos por cada 100.000 habitantes en siete días, cifra ya superada en más de la mitad del territorio federal aunque con incidencia muy dispar.

Aun así todos los estados federados han cerrado filas para atajar la pandemia en lo que la canciller Merkel llamó un “gran esfuerzo nacional”. En 15 días habrá otra reunión de presidentes para evaluar la situación.

Fuente: elmundo


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