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Quintana Roo - México

Pongamos que China fuera los ojos y la boca de una gran cara. Entonces se podría decir que la última gira de Mike Pompeo, secretario de Estado de Estados Unidos, consiste en recorrer la oreja izquierda (Japón), barbilla (Indonesia) y yugular (India, Sri Lanka y Maldivas). El propósito del máximo responsable diplomático de la administración Trump, que viaja acompañado del secretario de Defensa, Mark Esper, es buscar apoyos en medio de su ofensiva contra China, cuando apenas faltan unos días para las elecciones presidenciales.

“Estoy seguro de que mis reuniones incluirán discusiones sobre cómo las naciones libres pueden impedir las amenazas del Partido Comunista de China”, dijo Pompeo antes de subirse al avión. Bajo el contexto de una zancada nacionalista y autoritaria de China estos meses, el secretario estadounidense aterrizó el lunes en Nueva Delhi.

Hace un año, Xi Jinping y Narendra Modi estuvieron bebiendo juntos agua de coco y paseando por un templo del sur de India. Delante de las cámaras se veía una buena sintonía entre el presidente chino y el primer ministro indio. Pero en junio llegó la última batalla en el Himalaya, protagonizada por soldados de los dos gigantes asiáticos. Fue una pelea cuerpo a cuerpo en un terreno fronterizo a 4.300 metros de altura. Una veintena de militares indios murieron. No se sabe cuántas bajas hubo en el lado chino. Era el primer enfrentamiento con víctimas mortales en la frontera que comparten ambos países en los últimos 45 años.

Desde entonces, las relaciones diplomáticas entre China e India se han desplomado y los amagos de más peleas fronterizas no han dejado de crecer. Al menos, esta disputa la abrazaban sólo dos protagonistas. Hasta que ha llegado Estados Unidos para meterse en el fango.

El martes, Mike Pompeo y Mark Esper se reunieron con sus homólogos indios, Subrahmanyam Jaishankar y Rajnath Singh. De ese encuentro salió la firma en un acuerdo militar sin precedentes. India y Estados unidos acordaron intercambiar datos por satélite que permitirán a Nueva Delhi obtener una mayor precisión para el manejo de sus misiles.

El Gobierno del nacionalista Modi tendrá acceso a datos topográficos, náuticos y aeronáuticos que ayudarán a aumentar la precisión de los sistemas de hardware automatizados del ejército indio y a las armas como drones, misiles de crucero y misiles balísticos.

También, según informa Reuters, las fuerzas armadas estadounidenses proporcionarán ayudas a las fuerzas aéreas indias. Y habrá un oficial de enlace de Washington en el centro de intercambio de información de la Armada de la India. En la última década, las empresas estadounidenses han vendido a India más de 21.000 millones de dólares en armas.

“Nuestros líderes y ciudadanos ven cada vez con mayor claridad que el Partido Comunista Chino (PCCh) no es amigo de la democracia, el estado de derecho, la transparencia o la libertad de navegación que es la base de un Indo-Pacífico libre y próspero”, afirmó Pompeo.

“MALICIOSA ACTIVIDAD DE CHINA”

Hace dos semanas, el secretario estadounidense ya estuvo reunido con su homólogo indio en una cumbre en Tokio, a la que también asistieron los ministros de Exteriores de Japón y Australia. Los aliados más fuertes de Estados Unidos en la región se sentaron en la misma mesa para abordar sus preocupaciones en común “sobre la maliciosa actividad de China”. Especialmente, los representantes de Japón y Estados Unidos trataron la escalada de tensión en el Mar de China Oriental.

A 1.900 kilómetros al suroeste de Tokio, están las rocosas y deshabitadas Islas Senkaku, controladas por Japón. Aunque Pekín, que las llama Islas Diaoyu, también las reclama como suyas. Ese ha sido el frente de conflicto entre estos dos países asiáticos estos últimos meses.

Japón ha denunciado que los barcos pesqueros chinos han invadido sus aguas varias veces, obligando a la guardia costera japonesa a bloquearlos. Desde Tokio también aseguran que los aviones de guerra del Ejército Popular de Liberación de China han sobrevolado la zona en disputa. Aquí es donde entraría Estados Unidos. Gracias a un pacto de defensa mutua con Tokio, en un futuro conflicto militar en esa zona, Washington estaría obligado a defender las islas como parte del territorio japonés.

Esta semana, soldados estadounidenses y japoneses han comenzado ejercicios militares conjuntos en el Mar de China Oriental, en un claro mensaje de advertencia a Pekín, que a mediados de octubre volvió a enviar a dos navíos de su guardia costera a aguas próximas a Senkaku.

Estos juegos militares llevan aún más tiempo en otra parte del Pacífico, en el Mar del Sur de China. “No se puede permitir que China trate esa zona como su imperio marítimo”, dijo Pompeo en julio. Desde Washington se erigen como la potencia que asegurará la “libertad” de la región Indo-Pacífica ante los movimientos de Pekín, que está consolidando posiciones en unas aguas llena de islas y arrecifes que reclama suyas.

CHINA Y TAIWAN, EL PRINCIPAL CONFLICTO

Una zona cada vez más militarizada, pero de especial importancia por su posición estratégica y como paso clave del comercio marítimo mundial. Aquí el principal conflicto -ya viejo- es entre China y Taiwan, la isla con una joven democracia -aunque para China es una provincia más- a la que Estados Unidos ya lanzó la pinza como aliada contra el vecino de arriba. En septiembre, Joseph Wu, ministro de Exteriores de Taiwan, denunció que más de 30 cazas chinos habían cruzado su territorio, y pidió a la comunidad internacional la creación de una “coalición global” para defender a su país de las “agresiones” de China, advirtiendo que en este momento “hay una posibilidad real de guerra”.

El 13 de octubre, durante una visita de Xi Jinping a una base del Cuerpo de Marines en la provincia sureña de Guangdong, el presidente chino les dijo a los soldados que “concentraran toda su mente y energía en prepararse para la guerra”. Unas palabras que después, algunos periódicos chinos, controlados por el Partido Comunista, usaron para insinuar en sus editoriales que la posible invasión a Taiwan era inminente.

Esta semana, el Departamento de Estado estadounidense aprobó la venta a Taiwan de 100 sistemas de defensa costera, que incluyen 400 misiles antibuque, por valor de 2.370 millones de dólares. El miércoles, Ren Guoqiang, portavoz del Ministerio de Defensa de China, exigió a Washington que “pusiera fin a la venta de armas a Taiwan porque viola gravemente el principio de una sola China” y anunció que sancionará a las empresas estadounidenses involucradas en el negocio. En julio, Pekín ya sancionó a Lockheed Martin, la mayor empresa armamentística norteamericana, después de que firmara un contrato de 545 millones para mejorar los misiles defensivos de Taiwan.

Hace unas horas, la gira asiática de Mike Pompeo lo llevó hasta Sri Lanka. Las siguientes paradas del secretario estadounidense serán Maldivas e Indonesia. Un viaje de cinco días en el que Estados Unidos intentará fortalecer sus relaciones ante la creciente influencia de China, que ha invertido grandes cantidades de dinero en infraestructuras en esta región.

Fuente: elmundo


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