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Quintana Roo - México

La funcionaria propuesta por López Obrador para encabezar la SSPC tiene una larga trayectoria, aunque expertos consideran que tiene más un perfil político que uno operativo necesario para esta tarea.

Rosa Icela Rodríguez se ha convertido en pieza clave del gobierno de Andrés Manuel López Obrador desde su incorporación en julio pasado como coordinadora de Puertos y Marina Mercante. Ese papel ahora le valió ser propuesta para encabezar la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), lo que representa un desafío para la funcionaria debido a los altos niveles que persisten en delitos de alto impacto como el homicidio doloso y el feminicidio.

Su ‘destape’ se dio contra todos los pronósticos, pues políticos y analistas veían en ese cargo a un militar, un subsecretario o un funcionario del ramo en alguna entidad, como la Ciudad de México. Pero este viernes, el anuncio del presidente no solo generó sorpresa, sino que también encaminó a Rodríguez a ser la primera mujer en la historia de México en ser responsable de las tareas de seguridad pública en el país.

Si bien Rodríguez es reconocida como una hábil operadora política, expertos en seguridad consultados por Expansión Política ponen en duda su capacidad técnica para dirigir al país hacia la pacificación.

La presidenta de Causa en Común, María Elena Morera; el director de Observatorio Nacional Ciudadano, Francisco Rivas, y el coordinador del programa de seguridad de México Evalúa, David Ramírez, celebraron que por primera vez se haya propuesto a una mujer para una institución tradicionalmente encabezada por hombres, pero lamentaron que la candidata tenga un perfil más político que operativo.

“(López Obrador) quiere seguir siendo el que controle las decisiones totales del gabinete de seguridad, pues si hubiese querido a una persona capaz de ser un contrapeso, hubiera nombrado a un técnico, y lo que hace es nombrar a una figura política que obedecerá al presidente y que no se opondrá a sus decisiones”, advirtió Francisco Rivas.

El propio mandatario ha reconocido que para él cuentan más la lealtad y la honestidad que la preparación, y en su actual administración figuran varias personas que lo acompañaron cuando fue jefe de gobierno de la capital (2000-2005). Tal es el caso del secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard; de la jefa del SAT, Raquel Buenrostro; del director de Pemex, Octavio Romero Oropeza; de la jefa de Atención Ciudadana, Leticia Ramírez, así como de Rodríguez, quien en la Ciudad de México fue directora de Participación Ciudadana en la gestión de López Obrador.

La nominación incluso sorprendió a Rodríguez, quien se encuentra recuperándose del COVID-19.

En su visita a Morelos este viernes, López Obrador señaló que, luego de que hiciera pública su propuesta para el relevo de Alfonso Durazo, conversó con su candidata.

“Hablé con ella por teléfono. Me dijo que se sorprendió, pero que ella siempre ha estado en esta lucha, siempre ha defendido esta causa, siempre ha estado con nosotros. Le tengo mucha confianza, es una mujer con principios, una mujer honesta, trabajadora”, declaró a reporteros.

Rodríguez es periodista de formación, egresada de la Escuela Carlos Septién, y aunque tiene estudios en seguridad pública, seguridad nacional y gobernabilidad, algunos actores políticos y ciudadanos han puesto en duda que tenga el perfil adecuado para encabezar la SSPC.

“Si la comparamos con su antecesor, tiene más experiencia técnica que Alfonso Durazo, quien no tuvo ni siquiera acercamientos al tema de seguridad”, consideró David Ramírez, de México Evalúa.

En su paso por la administración pública, Rodríguez ha trabajado con cuatro administraciones de la CDMX, desde la de López Obrador hasta la de Claudia Sheinbaum, pasando por las de Marcelo Ebrard y Miguel Ángel Mancera. Por ello, los especialistas estiman que tiene un perfil más político que estratégico para seguridad.

“Es una operadora política, pero hemos dicho que el tema de seguridad debe estar separado de la política y aquí no habrá separación… Ojalá ponga por encima la política de seguridad que sus habilidades como operadora política”, consideró María Elena Morera, de Causa en Común.

Poco después de que el presidente dijo que los funcionarios que quisieran ser candidatos en 2021 tendrían que renunciar a su gobierno a más tardar a finales de octubre, Durazo anunció su eventual salida y esto activó las especulaciones sobre quién llegaría a su relevo. Entre los nombres que se mencionaron estuvieron el del subsecretario Ricardo Mejía, el del secretario de Seguridad capitalino, Omar García Harfuch, y los de jefes militares.

Para Rivas, es probable que el reciente arresto del general Salvador Cienfuegos en Estados Unidos, donde está acusado de narcotráfico, haya frenado el deseo de López Obrador de nombrar a un militar.

“Yo creo que todas las intenciones del presidente eran nombrar a un militar, y hay documentos que circularon que hacían ver que, efectivamente, el presidente ya había definido que la estructura de la Guardia Nacional pasaría abajo de la Secretaría de la Defensa Nacional, lo que era una pésima noticia, pero que se frenó con la detención del general”, estimó.

La herencia

De concretarse la llegada de Rodríguez a la SSPC, la funcionaria llegará al cargo cuando la dependencia registra números nada halagüeños tras los dos años de gestión de Durazo.

Con el sonorense, en el país se registraron 65,574 muertes violentas: 63,792 por homicidios dolosos y 1,782 por feminicidios.

Tan solo 2019 fue el año más violento de la historia reciente del país, pues en esos 12 meses se registraron 34,669 homicidios dolosos y 959 feminicidios (35,628 muertes violentas). En 2020, de acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, suman ya 26,231 homicidios dolosos y 724 feminicidios (26,955 muertes violentas).

Horas después de haber presentado su renuncia oficial, Durazo reconoció que disminuir los homicidios dolosos sigue siendo un reto, aunque resaltó que en su paso por la SSPC se logró desarticular a organizaciones del crimen organizado. Como ejemplo, dijo que en dos años hubo 599 detenciones de “alto perfil”.

Además, sostuvo que en 13 de los 17 delitos de alto impacto hay una disminución importante.

De ese modo, el reto para la futura secretaria no solo sería bajar la incidencia delictiva, sino también reposicionar a la secretaría como la institución encargada de la política de seguridad, luego de que en esta administración se le dieran más poder y facultades a las Fuerzas Armadas.

“Lo vimos evidente con Alfonso Durazo, que fue un florero, y quienes coordinaron fueron los militares. Si se nombra a Rosa Icela, con todas las cualidades que tiene, puede haber el problema de que seguirán siendo los militares los que van a mandar sobre la seguridad en el país”, advirtió Morera.

Para la experta, la futura secretaria debería trabajar para que la estrategia de seguridad sea realmente comandada por una institución civil, pues está demostrado que la militarización no ha rendido frutos porque soldados y marinos no están capacitados para las labores de seguridad pública.

Con ella coincidió Ramírez, quien dijo que las Fuerzas Armadas han tenido una participación preponderante en la política de seguridad para pacificar al país.

“Su primer reto es cómo se va a posicionar entre la Fiscalía General de la República y el Ejercito; si no lo sabe resolver, las pocas cosas que quedan en la esfera de la Secretaría de Seguridad van a terminar desdibujándose”, alertó.

Fuente: politica.expansion


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