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Quintana Roo - México

La Trump Tower de Manhattan amaneció el miércoles de resaca electoral rodeada de una decena de patrullas de la policía que se instalaron desde la tarde del martes en los alrededores del emblemático rascacielos de la Quinta Avenida por el temor a posibles disturbios en la Gran Manzana. La ausencia de un vencedor claro en las elecciones del 3 de noviembre fue recibida en Nueva York con una mezcla de rabia y optimismo en una ciudad -y un estado- donde el candidato demócrata, Joe Biden, se impuso con comodidad al presidente Donald Trump.

A diferencia de otras grandes ciudades del país, donde el voto por adelantado y por correo hizo que en esta ocasión no se vieran grandes aglomeraciones en los centro de votación como suele ocurrir en otras citas electorales, no fue el caso de Nueva York, y especialmente en la isla de Manhattan, donde este 3 de noviembre sí que arrancó desde primera hora de la mañana con largas filas de personas esperando pacientemente para poder votar en diferentes puntos de la ciudad.

“Hay que votar, aunque ya sabemos quien gana siempre en Nueva York, esta vez más que nunca hay que salir a votar”, comentó a este periódico Mike Bellizi, un inmigrante italiano que acudió por primera vez a las urnas después de obtener la nacionalidad estadounidense el año pasado. “Otros cuatro años de Trump en la Casa Blanca pueden ser nefastos”, decía con preocupación antes de volver al trabajo.

Considerado uno de los bastiones demócratas más importantes de Estados Unidos, los resultados en el estado de Nueva York no se salieron del guión y apenas unos minutos después del cierre de los centros de votación, todos los sondeos daban un claro ganador. Con el 98% del escrutinio realizado, Joe Biden se imponía con comodidad con más de 3,6 millones de votos, el 55,5%, frente a los 2,8 millones de votos, el 43,2%, que obtuvo Donald Trump.

Según los últimos datos oficiales facilitados por la Junta Electoral, más de seis millones de neoyorquinos acudieron a votar de manera presencial entre la jornada electoral del martes y los nueve días previos en los que estuvieron abiertos los centros de votación. También falta todavía por contabilizar los cerca de 2,5 millones de votos que se estima que fueron enviados por correo, en un proceso que no se espera que concluya definitivamente hasta el próximo 10 de noviembre.

La incertidumbre por la falta de resultados se instaló también en la Gran Manzana a medida que se fueron cerrando los centros de votación y los sondeos y los primeros datos oficiales del recuento dejaban entrever que los resultados a nivel nacional iban a ser bastante más ajustados de lo que habían previsto las encuestas y que, por tanto, era más que probable que tocaba irse a dormir sin saber quién será la persona que seguirá al frente de la Casa Blanca durante los próximos cuatro años.

Un escenario incierto pero previsible debido a las circunstancias especiales en las que se llevaron a cabo estos comicios y que llevó a las autoridades de la ciudad a prepararse para unos disturbios que nunca llegaron a producirse. Sin embargo, desde el mediodía del martes, mientras la gente acudía a votar, muchos comercios y grandes almacenes de Manhattan optaron por tapiar con paneles de madera sus escaparates y cristaleras por temor a que se repitieran las protestas violentas de los últimos meses.

La realidad es que al final no se reportaron incidentes de gravedad durante la larga noche que estuvo iluminada con los colores azul, blanco y rojo de la bandera de Estados Unidos en el Empire State. Aunque el Departamento de Policía sí que desplegó más patrullas de lo habitual en puntos críticos de la Gran Manzana, como la plaza de Union Square o en Times Square, donde la gente se acercó para conversar sobre una jornada electoral que pasará a la historia por ser la más concurrida desde que se tienen registros.

Al margen de la elección presidencial, sí fue una noche de celebración para Alexandria Ocasio-Cortez, una de las figuras más destacadas del ala progresista del Partido Demócrata, quien logró revalidar por otros dos años su asiento en la Cámara de Representantes. Ya de madrugada, AOC se asomó a sus redes sociales para criticar el discurso pronunciado por Donald Trump desde la Casa Blanca. “Su declaración de victoria prematura es ilegítima, peligrosa y autoritaria”, advirtió la congresista, quien pidió “contar los votos y respetar los resultados”.

Una petición que repetían este miércoles muchos neoyorquinos tanto en los chats de amigos como en los acalorados debates que se podían escuchar en la calle. “¿Cómo es posible que diga que ha ganado cuando hay millones de votos sin contar?”, se preguntaba una mujer mientras esperaba a tomar el tren para Grand Central. A su lado, otro hombre visiblemente irritado insistía en un martilleante “no podemos dejar que nos la roben”. Unos y otros reconocían que ahora lo único que queda es tener paciencia porque el nombre del ganador no se conocerá hasta dentro de varios días, quizá semanas.

Fuente: elmundo


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