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Quintana Roo - México

El coronavirus diagnosticado a principios de octubre y un historial médico marcado por un ataque del corazón (2012) y un trasplante de pulmón (2017) han acabado con la vida del conocido dirigente palestino, Saeb Erekat. El jefe negociador palestino en el proceso de paz con Israel -desde la Conferencia de Madrid en 1991 hasta su parálisis en 2014- ha fallecido en el centro sanitario israelí Hadassah Ein Kerem en Jerusalén, donde había sido ingresado de urgencia desde su casa en Jericó hace un mes.

Su edad (65 años), el Covid-19 y los problemas de salud ya citados le situaban en grupo de riesgo. Los esfuerzos del equipo del hospital dirigido por el doctor Zeev Rotstein, en contacto con médicos extranjeros que le trataron en los últimos años, no lograron salvar al secretario general de la OLP (Organización para la Liberación de Palestina), asesor de Yasir Arafat y Abu Mazen y una de las voces más conocidas de la causa palestina.

El presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Abu Mazen, ha declarado tres días de duelo. “La marcha de nuestro hermano y amigo, el gran luchador, Dr. Saeb Erekat, representa una gran pérdida para Palestina y nuestro pueblo, y nos sentimos profundamente entristecidos por su pérdida, especialmente en estas difíciles circunstancias que afronta la causa palestina”, ha señalado. El rey Abdalá II de Jordania y el líder del grupo islamista palestino Hamas, Ismail Haniyah, han telefoneado a Abu Mazen para expresarle sus condolencias compartidas por Egipto y Catar, entre otros países. La OLP destacó que “dedicó su vida al servicio del pueblo palestino y su causa”.

Su hija Dalal le recuerda por su “extraordinaria paciencia y resiliencia” así como por “la determinación que caracterizó su carrera para lograr libertad por Palestina y una justa y duradera paz en nuestra región”.

“Saeb Erekat llegó en una situación crítica lo que requirió respiración artificial inmediata. Durante su hospitalización, Erekat recibió un tratamiento intensivo por los mejores especialistas de Hadassah. Por desgracia, su situación no mejoró, siguió en estado crítico y falleció debido a la insuficiencia multiorgánica. El equipo sanitario de Hadassah comparte el dolor de su familia, amigos y el pueblo palestino”, ha comunicado el hospital en Jerusalén mientras el ministro israelí Tsaji Hanegbi señaló que su país “hizo grandes esfuerzos para que se recuperara”.

EL PRINCIPAL NEGOCIADOR PALESTINO

Erekat nació en 1955 en la pequeña localidad de Abu Dis en la zona de Jerusalén Este. En esos momentos bajo control jordano, pasó a ser controlada por Israel en la guerra del 67. Con todo, siempre se le identificó con la ciudad de Jericó donde vivió gran parte de su vida. Junto a su activismo en las filas de Al Fatah, Erekat completó estudios universitarios en Estados Unidos y Gran Bretaña y posteriormente ejerció de profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Al-Najah de Nablus.

A los 36 años, Erekat se dio a conocer a nivel internacional al formar parte de la delegación palestina-jordana en la Conferencia de Paz en 1991 y sobre todo acudir a la mesa de reuniones en Madrid con una kefia reivindicativa en el cuello lo que provocó la indignación de los interlocutores israelíes.

Tras los Acuerdos de Oslo firmados entre Israel y la OLP en 1993, Erekat se convirtió no sólo en el fiel asesor del líder palestino, Yasir Arafat sino en una figura clave en las negociaciones. Tras la muerte de Arafat en 2004, fue la sombra y guía negociadora de Abu Mazen. También fue ministro y miembro del Consejo Legislativo Palestino.

Pocos han tenido su experiencia en el trato, ya sea cercano o tenso, con tantos presidentes de Estados Unidos (George Bush, George W. Bush, Bill Clinton, Barak Obama y Donald Trump) y jefes de Gobierno de Israel (Isaac Shamir, Isaac Rabin, Simón Peres, Ehud Barak, Ehud Olmert y Benjamín Netanyahu).

En los últimos años, el jefe negociador sin negociaciones se convirtió en secretario general de la OLP y acérrimo crítico con Netanyahu, con el que negoció en sus dos fases como primer ministro (96-99 y desde 2009). “Boicoteó el proceso de paz al preferir las colonias ilegales y la ocupación”, acusó.

En los últimos meses, su malestar se dirigió sobre todo hacia Trump a raíz de su decisión de trasladar la embajada a Jerusalén, retirar la ayuda económica a la ANP y presentar un plan de paz favorable a Israel. Lo que EEUU llamaba “Acuerdo del Siglo”, Erekat definió como “el fraude del siglo”. El liderazgo palestino rompió los contactos con la Administración norteamericana lo que profundizó el aislamiento palestino y redujo considerablemente el margen de maniobra de Erekat. Su fallecimiento llega exactamente una semana después de las elecciones que dieron la victoria a Joe Biden. Si en los próximos cuatro años se reanudan las conversaciones entre israelíes y palestinos, Erekat ya no estará entre bambalinas ni en la mesa de negociaciones.

Gracias a su capacidad retórica y dominio del inglés, era el principal portavoz mediático palestino en los medios internacionales y punta de lanza en la ofensiva diplomática contra Israel, incluyendo la denuncia en la Corte Penal Internacional, y en cualquier episodio del conflicto. El último fue la normalización de las relaciones entre el Estado judío y varios países árabes (Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Sudán), auspiciado por Estados Unidos. “Nunca esperé que esta puñal venenoso viniera de un país árabe”, denunció Erekat que en una entrevista a EL MUNDO en el pasado se definió como “defensor de un acuerdo que garantice paz y seguridad para todos, la creación de un Estado palestino libre y soberano, con Jerusalén Oriental como capital y el reconocimiento del derecho de los refugiados”.

En la calle palestina, Erekat era visto como emblemático representante del liderazgo local (a diferencia de la vieja guardia encabezada por Arafat que llegó del exilio tras los Acuerdos de Oslo), brillante portavoz en los medios y principal exponente de la negociación. Debido a una serie de filtraciones en los llamados “Papeles de Palestina” en 2011, los sectores más nacionalistas e islamistas le acusaron de haber traicionado la causa palestina al ceder en asuntos cardinales como Jerusalén. Erekat negó las acusaciones.

En Israel, mientras tanto, era visto de forma diferente por la izquierda y la derecha. Unos le recuerdan como “dirigente palestino moderado que defendía la solución de dos Estados y apoyaba la negociación para el bien de su pueblo”. Negociadores israelíes con los que trató como Tzipi Livni o Yossi Beilin han recordado hoy su figura. Otros, le acusaban de “pagar salarios de los terroristas, promover el terrorismo, la incitación antiisraelí, el boicot y deslegitimación de Israel”. El hecho de que las autoridades israelíes permitieran su hospitalización en uno de sus centros médicos y dedicará recursos para salvarle también provocó un debate en las redes sociales.

El enviado especial de la ONU, Nickolay Mladenov, ha enviado sus “profundas condolencias a su familia y el pueblo palestino”. “Seguiste convencido que Israel y Palestina pueden vivir en paz, nunca renunciaste a las negociaciones y defendiste con orgullo a tu pueblo. Te echaremos de menos, amigo mío”, ha escrito en Twitter.

En 2017 y cinco años después de sufrir un ataque al corazón, fue sometido a un trasplante de pulmón en Estados Unidos. A principios del mes, dio positivo por coronavirus. Era el esposo de Niemeh y padre de dos hijas gemelas Dalal y Salam y dos hijos, Ali y Mohamed.

Fuente: elmundo


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